
No es que no quisiera que ganara él, que lo quería. Y no es que no me parezca todo un logro que por fin un negro pueda acceder a la presidencia de los Estados Unidos, que lo es. Con toda seguridad será un cambio positivo. Y es que lo que sale no aguanta ni la más mínima comparación con lo que entra.
Pero lo que no me gusta de todo esto es la ola de mesianismo que le está envolviendo. Demasiadas esperanzas, demasiados idealismos.
El tiempo lo dirá. Ojalá los pronósticos de los más soñadores se cumplan, y todo esto sea el comienzo de una época brillante de progreso y de avance social y cultural, que buena falta hace. Pero prefiero ser cauto y ver sólo a un hombre, que parece buena persona, que puede que tenga alguna buena idea y que quizás intente cambiar alguna cosa. Por lo demás, me conformo con saber que el que entra no es como el que sale
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Mesianismo.
Publicado por Silgo en jueves, noviembre 13, 2008 1 comentarios
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Etiquetas:
Mesianismo,
Obama
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